Hubo un tiempo en que la expresión “dilataciones de oreja” no representaba absolutamente nada para nadie. Luego, cuando empezamos a ver algunos de esos implantes, pensamos que era algo inusual, marginado y fuera de todo sentido común y de la moda.
Ahora, vemos personas que utilizan dilatadores en las orejas, muy grandes, y que causan asombro a generaciones más conservadoras que no pueden hacer otra cosa que criticar severamente este comportamiento. A raíz de todo ello, y teniendo en cuenta el desconocimiento imperante sobre el tema, hemos preparado una breve guía de las “dilataciones oreja” en donde pretendemos absolver las preguntas y desmitificar las leyendas extendidas.
¿Qué es un dilatador de oído?
En realidad no existe dilatador de oído. Existe dilatador de oreja, exactamente del lóbulo. Es una modificación del cuerpo, que aumenta esta parte específica, luego de penetrar en su interior, un anillo del tamaño que se desee aumentar. Los tamaños van desde un centímetro, hasta diez si es posible. Todo depende del tamaño del lóbulo, y la extensión que permita, sin desgarrarse.
¿Cuál es el origen de las “dilataciones oreja”?
Parece que la costumbre de deformarse la oreja, inicio en el antiguo Egipto, incluso antes de la aparición de la escritura. Tribus de esa región, creían que la dilatación de la oreja, mejoraba su audición, haciéndolos cazadores más expertos y menos vulnerables al ataque de fieras o de otras tribus enemigas. La costumbre se extendió por África, siendo después el propósito, únicamente ornamental y de distinción entre castas.
¿Cómo se instala un dilatador de la oreja?
Inicialmente se expande la oreja con la inserción de un disco, generalmente plástico, después de haberla perforado. El agujero debe estar justo en el lóbulo medio y justo en el centro. Debe medir aproximadamente 25 milímetros, para que no exista riesgo de que se rompa el lóbulo. Algunas veces, el lóbulo no resiste la ampliación que desea el usuario y termina rompiéndose, razón por la cual es preciso unir las partes nuevamente. Al ser este un procedimiento casi quirúrgico, la asepsia y la higiene deben ser extremas.
Una vez hecho el agujero, e insertado el pasador, que también puede ser de acero quirúrgico, con el fin de que el organismo no lo rechace, se inicia la dilatación del lóbulo, forzada por la pieza que se acaba de incrustar. A veces, se requiere asegurar la pieza, a los bordes del lóbulo, mediante el uso de pinzas.
Aunque esta operación, es ambulatoria, y no requiere un periodo de recuperación, si es preciso observar normas de higiene muy estrictas. La oreja se debe lavar, en un comienzo, tres veces al día, con jabón antiséptico. No se puede utilizar ningún tipo de joyas o accesorios adicionales al apósito instalado. Las piscinas, el agua del mar, los jacuzzi u otro tipo de espacios similares, están totalmente contraindicados.
Finalmente, y antes de que decidas practicarte una dilatación en la oreja, ten en cuenta que esta es una operación prácticamente irreversible. La única forma de regresar la oreja a su estado natural, seria mediante una muy complicada cirugía estética, que puede costar cientos de veces más que lo que te costó ponerte el implante.











